martes, 19 de diciembre de 2006

EL RELATO II

Vivir por las palabras de los otros es algo que experimenté con intensidad durante este proceso. Me cuenta Jorge, que le contó Silverio, de un pescador joven que describe a la perfección la isla de Ponza. Digamos que en White hay una gran cantidad de familias venidas de Ponza, como Juan y Rita, la mayoría de ellas dedicadas a la pesca. El hecho es que este pescador describe el puerto de Ponza, sus muelles, el pueblo de la costa y el de la colina, sus casas, sus caminos... y los pescadores más viejos se reconocen en el relato: “Así, así es Ponza”. Sin embargo, el joven pescador whitense nunca estuvo en Ponza. La suya es una Ponza de palabras, construida lentamente con el oído y la voz durante las jornadas de pesca.

Juan Califano hace redes en el patio de su casa (foto de Cristian Peralta)
Y aunque digamos que la Ponza del relato ya no existe, que hoy Ponza es una isla dedicada al turismo, con exclusivos hoteles en la costa y yates de lujo en sus dársenas, el sentido del relato no cambia demasiado, porque no pretende ser un relato realista, sino una red de palabras que mantiene, tras el éxodo y la dispersión, unida una comunidad. Por eso Juan, que no tiene mucha idea de lo que es una página web, se interesa cuando le decimos que a través de la red van a poder verlo en Ponza.

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