miércoles, 14 de febrero de 2007

HUGO LLERA, FERROVIARIO Y PESCADERO (texto de Ana)

Vinieron a ver el ensayo general de “Nadie se despide en White” y terminaron saliendo en el diario en la foto junto con sus antiguos compañeros del galpón. Hugo Llera, y su vecino Manuel Montes no estaban en el “elenco” de Miguel Mendiondo, pero al sentarse en el miriñaque con Ceci, Mendiondo, Caballero y Morelli, y al estar como espectadores ahí en medio de la escena mostraron que ellos también eran, al mismo tiempo, protagonistas de esas historias. ¿Qué cosas habrían recordado Llera y Montes mientras los escuchaban en silencio? ¿Qué tendrían que ver con sus vidas esos relatos?
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Hugo Llera con su moto frente a su casa en el bulevar Juan B. Justo

El viernes 9 fui a ver a Hugo Llera a su casa en el Bulevar, frente al galpón.
En ese momento llegaba en su moto con el cereal para sus 150 palomas: desde los nueve años soy colombófilo, es una pasión, como al que le gustan las carreras de caballos. Llera me llevó a ver el palomar en el patio de su casa, con los pichones, los reproductores, los buchones, el cereal y me explicó con todo lujo de detalles cómo las “corren” las palomas. Y me contó de su ingreso al ferrocarril, de su carrera en el galpón de White, como peón paleando carbón al principio, hasta llegar a mecánico y oficial ajustador, y el trabajo en el puerto, en el “pique” como se le decía antes a la estiba, y lo más importante, para él: 45 años en la calle, repartiendo, pescadero, hasta el año pasado.
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Llera en el patio de su casa, junto a las palomas

Las cuentas nos llevan ahí, a ese año, a 1961, el de la huelga grande de los 42 días. Contale, contale cómo empezaste a repartir, dice su hijo Daniel, y eso está bueno, porque ya hemos escuchado muchas veces cómo los pilotes del muelle de White quedaron sin un solo “músculo”, en el 61, cómo los negocios de White fiaron a sus clientes ferroviarios durante los días de huelga, y como uno agarró de ayudante de albañil, y otro empezó a hacer muebles metálicos, y otro hacía changas de lo que sea, y cada vez que uno escucha a un ferroviario sobre este tema es como una nueva vuelta de tuerca, una nueva faceta que sale a la vista. Porque la cosa era cómo “vivir” durante esos días que no se sabía cuántos iban a ser, y por eso, con un cambista amigo que ya no tenía ni cinco guita, ya no tenía a nadie a quien pedirle prestado en el bulevar, piden fiado dos o tres cajones de pescadilla, salen con un carrito tirado a caballo que se habían hecho para ir a cazar, y empiezan a las ocho, y a las diez ya no tienen nada. Así, después que terminó la huelga, siguieron, luego Llera siguió solo, con su carro y caballo Pampero, yendo una vez por semana a Villa Mitre, Noroeste, Villa Rosas y dos días al centro. Por eso siempre pidió el turno de noche, para poder llegar a casa a la mañana temprano, preparar el filet y salir, 45 años arriba de este carrito, algunos clientes me llaman, todavía, para ver como ando.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Como viejo habitante de este misterioso pueblo, recorro cada tanto este sitio reviviendo junto con los participantes, todos conocidos y algunos amigos, la rica historia de nuestro querido pueblo. Deseo hacer una pequeña observación, sobre el último relato del amigo Llera. La huelga ferroviaria fue en el año 1958 y no en 1961. Seguramente Pedrito Caballero, podrá decir con mayor exactitud el día y el mes en que comenzó y la fecha que en volvimos a trabajar.
Un gran abrazo
Tino Diez

C dijo...

Ana, que lindo relato! increible como siempre. besos

Ana Miravalles dijo...

Si, claro, sobre la experiencia de la huelga de 1958 todos los ferroviarios de White y de Bahía tienen un mucho que decir, seguramente usted también, y nos gustaría muchísimo entrevistarlo para que nos cuente! Con Pedro Caballero hemos conversado un montón sobre este tema de las huelgas; y fue él en realidad quien nos explicó que en 1958, en noviembre, los feroviarios fueron a la huelga por un aumento salarial, que el gobierno de Frondizi (plan Conintes de por medio)decretó la "movilización de los ferroviarios", es decir, que quedaban sujetos a la "disciplina militar", y que entonces, como respuesta, el 1 de diciembre de 1958, a la tarde, caminaron más de 4000 ferroviarios por la avenida Alem hasta el regimiento; siguieron dos días de cárcel, un grupo considerable fue llevado a la Base Naval, y tres días después, ya con los talleres controlados por el Ejército y la Marina, todo el mundo tuvo que volver a trabajar. Pedro recuerda con exactitud hasta qué fecha duró esa "movilización", hasta el 30 de junio de 1959. Por otro lado, la de 1961 fue la "huelga grande", por la misma època del año, (noviembre diciembre, mientras Frondizi según muchos recuerdan "andaba en elefante por la India"), como respuesta a la implementación del Plan Larkin (privatización de talleres como el de San Antonio, cierre de ramales, y galpones como el de Hucal o Saavedra, levantamiento de vías). Por lo que leímos en los diarios de esos días, el gobierno de Frondizi amenazó con "movilizar" (es decir poner bajo disciplina militar a los ferroviarios) de nuevo, pero finalmente terminaron otorgando retiros voluntarios, indemnizaciones y un modesto "aumento"; la huelga duró desde el 26 de octubre hasta el 10 de diciembre del 61.
Tino, seguramente vos también vas a poder contarnos y aclararnos muchas otras cosas sobre estos temas.¡Gracias! Ana

Anónimo dijo...

Que buena toda esta historia yo fui ferroviario aca en Tucuman y me toco la suerte de tener un muy buen jefe procedente de Bahia Blanca e hincha de Villa Mitre se trata de DARIO MUNICOY si alguien sabe su direccion por favor publicarla CALIXTO