miércoles, 17 de enero de 2007

NADIE SE DESPIDE EN WHITE, NI SIQUIERA LOS MUERTOS II (texto de Ana)

¿Querés saber quiénes son estos? El que pregunta es Mario Mendiondo, parado frente a un conjunto de lápidas en el cementerio de Bahía Blanca. Son las 9:30 hs de la mañana del domingo 7 de enero, y es el inicio de un recorrido que ha de prolongarse por tres horas. El inicio de este encuentro, sin embargo, hay que buscarlo más atrás, hace cinco años, cuando a Mario lo operaron: a mí me sacaron un tumor, me caí muerto, dice, pero mirá ahora qué bien estoy. Desde entonces, cada domingo repite el mismo itinerario, deteniéndose unos pocos minutos frente a las tumbas de sus familiares, sus amigos, sus vecinos de White y de Bella Vista, y sus compañeros ferroviarios del galpón de locomotoras.
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¿Querés saber quiénes son estos? Mario Mendiondo nos guía por las callecitas del cementerio de Bahía Blanca

Mario sigue un plano para guiarnos a través de las callecitas, avenidas, bóvedas, escaleras y galerías con nichos. Visitamos no menos de doscientas tumbas. De muchas otras personas cuyo nombre e historia conoce, señala la tumba desde lejos, o simplemente pasa indiferente: a este me lo salteo, o: ese no es cliente mío. Si no le merecen ni respeto ni pena dice, como Virgilio, ni hablemos de ellos, solamente mirá y seguí de largo.

Cuenta que si en su habitual caminata identifica la tumba de algún otro conocido, lo agrega: todo calculado, todo diagramado, siempre el mismo recorrido; miro, y si veo algún conocido, ya lo meto en el plano, a este, por ejemplo, hace dos domingos que lo metí.
Se detiene frente a una tumba y saluda: hasta el domingo, querido. Frente a otra se persigna en silencio, y en otra dice en voz alta: Bueno, Gordo, vas a tener otra nieta! Cada tumba es la ocasión para un relato: El sordo Della Negra, que está acá, le decíamos “el sordo”, laburaba en el galpón, viste, era dañino, hacía la grasa con arena, y tiraba, sabés cómo dolía eso, pobre sordo, era terrible, era.
Y cuando retoma la marcha anuncia: Bueno, ahora vamos a ir a otro de White.

(esta historia continuará...)

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