miércoles, 26 de agosto de 2009
sábado, 22 de agosto de 2009
ESTRELLA DE VITRINA

Hace unos días celebramos en Ferrowhite los setenta años de Pedro, y vimos esta foto de cuando tenía veinte, que está emparentada con el teatro. Porque hace cincuenta años el elenco completo del grupo de teatro whitense de Gianetto Benavigna, Pedro Caballero entre ellos, era fotografiado en casa Rex, y las fotos exhibidas en la vidriera de la casa de fotografías.
Se trataba de uno de los grupos célebres del teatro whitense, y casa Rex decidió homenajearlo, luego de empalmar éxito tras éxito con obras como Perdón, mamá o la inolvidable Se necesita un hombre con cara de infeliz, fotografiando a todos los integrantes y exhibiendo esas fotos en la vidriera . Pedro colaboraba en todo con el grupo: cobraba entradas, hacía la difusión, y asistía a los ensayos en la Sociedad Italiana, todas las noches, con mate y facturas. Hasta le tocó un pequeño papel en el cuadro escénico Vamos a la escuela. Ahora, en el festejo de su cumpleaños número setenta, trajo la foto al museo: mirada hollywodense, moñito, gomina brancato. Y a ensayar para el sábado.
Se trataba de uno de los grupos célebres del teatro whitense, y casa Rex decidió homenajearlo, luego de empalmar éxito tras éxito con obras como Perdón, mamá o la inolvidable Se necesita un hombre con cara de infeliz, fotografiando a todos los integrantes y exhibiendo esas fotos en la vidriera . Pedro colaboraba en todo con el grupo: cobraba entradas, hacía la difusión, y asistía a los ensayos en la Sociedad Italiana, todas las noches, con mate y facturas. Hasta le tocó un pequeño papel en el cuadro escénico Vamos a la escuela. Ahora, en el festejo de su cumpleaños número setenta, trajo la foto al museo: mirada hollywodense, moñito, gomina brancato. Y a ensayar para el sábado.
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Marcelo Díaz
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12:20 a. m.
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miércoles, 5 de agosto de 2009
PALABRAS CRUZADAS
Hace una semana Lucía Bianco y Luciano Campetella publicaron Para seguir el debate. En una ciudad en la que, como señalan, se discute poco, parece saludable que esta polémica haya derivado en parte hacia una reflexión sobre los modos de ejercer el diálogo crítico. Pero ¿Bajo qué condiciones se planteó ese diálogo"? ¿Cómo se concibe el debate que se nos invita a continuar?
Los autores de Arte y Reconciliación afirman ahora que la “intención” de su nota era “propiciar un intercambio”. Compartimos esa intención. La celebramos. Pero al repasar su artículo en Planta nos cuesta encontrar alguna frase que la haga expresa. Lo que se dice, en una nota al pie, es que el artículo sirve a los autores para reflexionar sobre su práctica en el Museo del Puerto, objetivo legítimo, pero muy distinto a “propiciar un intercambio”, sobre todo si esa reflexión sobre la propia práctica no se comparte después con los lectores. Por otro lado, el artículo se publica en una revista a 700 kilómetros de distancia de Bahía Blanca, en un contexto de circulación ajeno al ambiente local. Si lo que se quería era “abrir una discusión”, las instancias estaban dadas acá en Bahía Blanca, desde antes y mucho más cerca: el colectivo Mil Macetas (en cuya organización participamos), Cangrejal, la comunidad virtual creada por Agustín Rodríguez, en la que se publican discusiones y textos críticos sobre el quehacer cultural de la ciudad; las Jornadas que organiza todos los años el área de Historia del Arte de la UNS; los blogs y espacios virtuales que desde hace ya tres años están abiertos a comentarios.
En Para seguir el debate leemos que lo que se quiere es plantear “dudas” sobre los proyectos analizados. Y eso nos recuerda al copete de Arte y reconciliación, en el que leemos que las experiencias abordadas “abren interrogantes”. Sin embargo esos interrogantes no pasan de ser una mera fórmula retórica que plantea por primera vez la sentencia que se repetirá hasta la conclusión: que la “fascinación ante la singularidad de la experiencia” conduce a una ilusoria “reconciliación de las clases”. ¿Es posible, acaso, percibir algún dejo de duda en una frase como esta?:
“No se trata de que estos proyectos deban ser cuestionados por "estetizantes", sino de que en ellos el arte se presenta como el vehículo apto para una utopía social reconciliatoria.”
Y dejemos piadosamente de lado que durante los primeros días de su publicación, en esta frase no se decía “deban ser cuestionados” sino “deban ser condenados”. La frase fue prudentemente modificada, pero nos preguntamos si alcanza con cambiar una palabra para cambiar las intenciones con las que el artículo fue escrito. ¿Ofrece Para seguir el debate un panorama distinto? En este nuevo texto, Lucía y Luciano no niegan las diferencias entre los tres proyectos que analizan, pero sugieren que no son realmente significativas; admiten también que su examen no es minucioso, pero siguen sosteniendo las mismas afirmaciones contundentes; aceptan que alrededor de Pedro Caballero hay un museo, pero creen que “ese contexto queda diluido frente a la espectacularidad del sujeto” (signifique esto lo que signifique). ¿Es posible no ver que considerar las diferencias entre los proyectos sería imprescindible para su análisis? ¿Se puede admitir ser poco minucioso a la hora de analizar y taxativo a la hora de sacar conclusiones? ¿Cómo se puede establecer un diálogo con quienes ignoran de plano la minuciosa respuesta a sus argumentos en Contigo a la distancia y sólo se limitan a afirmar que sus argumentos no han sido “rebatidos con claridad”? Y nos preguntamos: si no pueden establecer ningún tipo de vínculo entre un trabajador ferroviario y un museo de historia ferroviaria (con los objetos, las fotos, los carteles, los videos, los folletos, los blogs) y si insisten en que la “espectacularidad del sujeto” opaca todo lo demás, ¿quiénes son los que padecen de una empedernida “fascinación ante el singular”? Entre poder establecer relaciones (a veces contradictorias, a veces ambiguas, a veces en tensión) entre varios elementos, y repetir el gesto mecánico de reducir la pluralidad a un elemento que suprime, anula o diluye a los demás, reside la diferencia, irreductible, entre poder ejercer la complejidad y simplemente declamarla. Por eso, que la riqueza de las acciones de Pedro Caballero se vea reducida, en Arte y reconciliación, a la figura (por lo demás falsa) del cirujeo, no es producto de una mala lectura, sino de un método que sólo puede producir ese tipo de lecturas.
Cómo arranca y cómo se desarrolla esta discusión:
L. Campetella y L. Bianco, "Arte y Reconciliación", Planta, 9 de julio de 2009
A. Miravalles, "Generalizaciones que matan", en el blog Archivo Caballero, 10 de julio de 2009
M. Díaz y N. Testoni, "Contigo en la distancia", 21 de julio de 2009
38 comentarios en el blog Acción Literaria al post "Se armó debate", entre el 22 de julio y y el 4 de agosto
24 comentarios en el blog Ría Revuelta en la entrada "Suenan trompetas", entre el 22 y el 30 de julio
9 comentarios en el blog Linkillo (cosas mías) en la entrada "La última instancia no se rinde", el 23 de julio
Marina Yuszczuk "Crean en lo general", en su blog El museo del Mundo y cuatro comentarios, el 28 de julio
Natalia Martirena "¿Cuánto pesa un recuerdo?", en su blog Hoy no tengo que ir a Bosnia, y 13 comentarios, el 28 de julio
Campetella y Bianco, "Para seguir el debate", el 29 de julio
Publicadas por
Marcelo Díaz
a las
9:40 p. m.
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