lunes, 25 de agosto de 2008

KURT SCHWITTERS EN LAS COLONIAS FERROVIARIAS

Mientras Marto Concejal se prepara para volver a escena, comenzamos los ensayos de un nuevo archivo. Es el turno de los ferroviarios, y el primero de ellos es un visitante diario e ilustre del museo: Pedro Caballero. Nuevamente con la dirección de Natalia Martirena, y partiendo del trabajo que se realizó para la fonoplatea del 14 de junio, los ensayos van de un mapa de Galván al mapa del patio de Pedro. En un momento Pedro dice: "me siento a leer entre los adornos" ¿qué son los adornos? "artefactos" ¿? "artefactos que hago yo, en el patio". Pedro vive en un par de casillas de las antiguas colonias ferroviarias de White. Como en el caso de otro ferroviario ilustre, Osvaldo Ceci, la casa de Pedro es una especie de museo: recortes de diario, fotos de locomotoras, accidentes ferroviarios, afiches de Ferrowhite y del Museo del Puerto, cajas con sus cuadernos de la escuela primaria. Y el patio, que es un verdadero EUM (Espacio de Usos Múltiples).

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Kurt Schwitters fue uno de los animadores del dadaísmo. Se inventó un género multipropósito: el Merz (tomado de Kommerzbank) y desde esa plataforma múltiple realizó collages, esculturas, sonatas, poemas, etc. Merz impugnaba toda distinción jerárquica entre los distintos medios, y se manifestaba con claridad (es un decir) en el Merzbau, la propia casa de Schwitters, que era una suerte de ensamblado en expansión, abierto, siempre provisorio y en permanente transformación. Maderas, papeles, cartas, souvenires, materiales que Schwitters encontraba aquí o allá, todo iba a parar al Merzbau, que de ese modo, como un organismo, iba creciendo en el interior de la casa.

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Si Kurt Schwitters pudiera ver el patio y la casa de Pedro Caballero seguramente sentiría una mezcla de orgullo y envidia. Repleto de "artefactos" el patio es sala de lectura (al sol), espacio de juegos (ver la foto de Natalia en "la famosa cueva"), lugar de reflexión y recuerdo, pero fundamentalmente es un espacio vivo, que crece con todo lo que Pedro encuentra aquí y allá, y va sumando, superponiendo, ensamblando: caños que se acomodan a los pies de un sillón y forman una suerte de alfombra de metal, caños de pvc coronados con cascos (que se transforman en habitantes del lugar, compartido con los gatos), tapas de lavarropas, tapas de ollas, sillas, sillones, cajas, cajones, botellas, bidones, más cascos, y un árbol inclinado que da la mejor sombra ... Un detalle no menor es que se trata del único especimen de flora del lugar, porque como dice Pedro: yo no tengo muchas plantas, tengo gatos sí, y después voy haciendo crecer los artefactos.
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Con todos esos elementos de descarte que Pedro acarrea a su patio se podría contar la vida de White. Y en cierto modo, el modo del arte, es lo que hacen esos artefactos, esa suerte de flora "artificial" que crece permanente en su patio.


Por supuesto, el link obligado en este caso es Archivo Caballero.

martes, 1 de julio de 2008

NUEVA FUNCIÓN

Fotos de la función del sábado 28 de junio. Mucho público y novedad respecto de la puesta de noviembre en Ferrowhite: banda en vivo. Después Vemos compuso música para determinados momentos de la obra (discurso político, circo patagónico, etc) y la diferencia se siente. La obra gana en potencia, y a Pedro se lo ve mucho más desenvuelto y encarador.

Destreza de pugilista: cómo levantar 70 kilos con los dientes. Homenaje al Caballo Ramos

Video de Nicolás Testoni en un momento de la obra

Después Vemos en reposo pre inicio

Consejos Marto para caminar con elegancia

Valsecito

jueves, 26 de junio de 2008

ESTÁN TODOS INVITADOS

martes, 24 de junio de 2008

MARTO CONCEJAL temporada 2008


Por fin una obra de teatro que sale de gira al centro. Estibador en White, alguero en Trelew, domador de gallos en Bariloche, Pedro Marto lleva su vida a escena bajo la mirada atenta de Natalia Martirena y el afanoso cuidado del equipo del museo.

Atención: la temporada 2008 de "Marto Concejal" presentará ajustes y novedades varias (porque Pedro no es el mismo desde que la obra se estrenó y, claro, ustedes y nosotros tampoco).

En la Alianza Francesa de Bahía Blanca, Fitz Roy 49. Los sábados 28 de junio y 5 de julio, a las 21 hs.

Reservas al 4570335, de lunes a viernes de 8 a 13 hs.

VOLVIÓ PEDRO FONTANA REYES

El sábado 14 de junio se llevó a cabo en Ferrowhite la botadura del buque portacontenedores que Bocha Conte construyó en el living astillero de su casa (pueden leer y ver más en http://www.museotaller.blogspot.com/). Como previa a la esperada botadura se presentó un adelanto del nuevo trabajo que estamos preparando, y que implicó la vuelta al éter whitense de Pedro Fontana Reyes.
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Ana Miravalles contempla admirada al célebre Pedro Fontana Reyes

¿Qué hacía Pedro Fontana Reyes en sus años gloriosos? Transmitía en verano desde la pileta del Club Puerto Comercial, y el resto del año desde una oficina en el teatro de Ingeniero White, y desde allí su voz se propagaba por los parlantes colocados en varias esquinas del pueblo. Así que en su retorno a los micrófonos, los que tuvieron la suerte de estar el 14 en la fonoplatea pudieron escuchar anuncios sociales de White (fiesta de la primavera, de la Fraternidad, en la Siempre Verde, etc), anuncios de eventos artísticos (las presentaciones del grupo teatral del club o del grupo de Gianetto Bellavigna), tandas publicitarias (Bar La Colorada, Tienda Buenos Aires, Peluquería Churazzo) y una selección musical que hizo temblar rodillas y sacudió peluquines: Iva Zanicchi, Los Iracundos, Ravel, Donald... y una serie de relatos, como la vez que Donald cantó desde una balsa en la pileta de Comercial, o el pobre actor que hacía tan bien de Fachenzo el maldito (un villano de radionovela bahiense) que más de una vez tuvo que correr para poner su vida a resguardo de las oyentes que lo perseguían para fajarlo.


Pedro Fontana Reyes se presenta y resulta ser Pedro Caballero!

Finalmente, Pedro Fontana Reyes mostró su verdadera identidad, y la platea pudo aplaudir a rabiar a Pedro Caballero, ferroviario, locutor, dj, y nuevo protagonista de Archivo White. Esperen novedades. Mientras tanto pueden ir a www.archivocaballero.blogspot.com

martes, 1 de abril de 2008

LA MESA DE LOS ESTIBADORES

Roberto Correa y Pedro Marto cruzan el puente La Niña

La cosa es así: puede que un domingo dos compañeros del ferrocarril o el puerto vuelvan encontrarse, después de mucho, en una de las salas del museo, y puede que de la charla surja la inquietud ¿Por qué no nos juntamos más seguido? En 2008, Ferrowhite pone en marcha el ciclo “Almuerzos en el taller”, una serie de encuentros destinados a compartir, alrededor de una mesa armada con tablones y caballetes, historias de trabajo. La serie arranca este sábado 5 con una comilona organizada por los estibadores Roberto Correa y Pedro Marto.

lunes, 31 de marzo de 2008

LAS CASAS QUE SE RAJAN

¿Cómo es esto que se agrietan las paredes de las casas de los vecinos de White? ¿Por qué se abrirán así? Algo pesado ha caído en algún punto y abrió una grieta que sobrevive como una chispa en una mecha infinita. Se bifurcó veloz y ya no se reconoce La Fisura que dio comienzo a todo. Las ramificaciones viajan al ras, hasta trepar las paredes de las casas de la calle ...

La gente las imagina vivas, con una fuerza que les viene de lejos, más allá del barrio. Una herida que, una vez metida en las casas, crece desde los zócalos hasta morir a cierta altura en la pared. Pero, ¿de dónde vienen? ¿cómo hicieron tan silencioso trabajo? Extrañados ante semejante y grosera irrupción, aprendieron a convivir. Ahora comparten la siesta con las grietas de las habitaciones, el desayuno con las de la cocina.

Las grietas viajan inasibles por donde haya hormigón, cemento, ladrillo. No esperan la noche para trabajar. Se van abriendo camino, alimentándose de la aridez y del tiempo. Se reproducen. Husmean la sequedad y lo más viejo cede, sin más.



Foto de Cristian Peralta

Están volviendo- conceden los viejos vecinos, reunidos en la vereda, movidos por lo que parece una novedad para algunos, un mal sueño para otros y un problema general.

¿Las trae el fondo del mar? ¿El suelo arcilloso? Algunos, a viva voz, lo atribuyen a algún espíritu maligno que anda rondando las calles, otros profetizan que se trata de un mal augurio, una señal de lo que vendrá. Exaltados, metafísicos y materialistas, acusan a los políticos de turno.

Pero alguno recordó cuando se empezaron a levantar, hace veinte años atrás, las moles de cemento y acero en el puerto. Señaló la coincidencia de la edificación de aquella ciudadela de ruido y luces, tan cercana, con el surgimiento de estas grietas y todos callaron por un momento, ante semejante claridad.

Sucede que para instalar los silos de cemento, los muelles de las transnacionales, sus cañerías y conductos, los enormes cubos negros de la Termo fue necesario bombear las napas subterráneas para lograr un terreno sin rasgos de humedad.

Entonces, uno de los apocalípticos, trajo al presente el trabajo de extracción que había estado haciendo aquella draga holandesa en estas costas, para lograr un calado más profundo. Y otro se hizo escuchar arengando contra la tecnología soviética y la instalación de la termoeléctrica.

¿Serán estas fisuras las líneas del progreso? ¿Vendrán de más lejos, más allá del mar? ¿Existirán estas rajaduras en Europa o en la vieja Rusia? Mal de la globalización, algunos se consuelan con la idea de compartir algo con el resto del mundo, aunque la casa se le venga abajo.

Se está haciendo tarde y la reunión espontánea se va disgregando. Mañana volverán a juntarse. Mientras tanto, a medida que la noche avanza, las luces del puerto se dilatan y los ruidos crecen en intensidad.

jueves, 27 de marzo de 2008

GALPÓN WHITE (visita domingo 23 de marzo de 2008)

Pedro Caballero hace la visita. Él mismo, durante la semana, seleccionó las herramientas para el carrito azul. Herramientas grandes y pequeñas, herramientas inglesas del ferrocarril inglés, herramientas made in güite, como le gusta decir a Pedro, hechas a medida en los talleres de White, en las que se perciben los golpes de maza, el trabajo artesanal del metal. Herramientas de todos los tamaños, para todas las funciones. Demasiadas herramientas.

- Pedro, vamos a tener que achicar el lote de herramientas
- ¿te parece?
- Y... con esto que tenemos la visita va durar cuatro horas... con suerte

Achicamos el lote, nos quedamos con ocho herramientas. La estrella es la llave que ajustaba la Bola Universal. Qué era la Bola Universal, qué función cumplía, todo lo explica Pedro con claridad meridiana. Todo menos el nombre. “Vaya uno a saber por qué le pusieron Bola Universal, era una tuerca... pero a uno le decían andá a ajustar la Bola Universal, y uno ahí iba, con esta llave”. Hay una llave que pesa, fácil, 20 kilos. Con Pedro pedimos un voluntario para levantarla, después pasa de mano en mano; vuelve rápido al carrito. La pregunta, entonces, es ¿y usaban esto, entre cuántos, cómo hacían? Después la presentación deriva a los usos non sanctos que se les daba a los petardos de emergencias (que contenían pólvora), previstos para, en caso de accidente, ser colocados en la vía a cierta distancia de modo que si se acercaba un tren, la explosión alertara al maquinista. Pero también admitían otros usos, menos urgentes, más festivos (según la extraña concepción de festejo que se manejaba en los talleres) como la voladura de sartenes cuando se arrojaba un petardo al fuego donde se preparaban unos bifes, y diversiones así.
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Pedro Caballero con la Super Tifón, bocina de locomotora Diesel, en el depósito de Ferrowhite

Lo interesante de la experiencia es el carácter dialógico que presenta. Entre las preguntas siempre asoma un comentario, como el hombre que de chico vivía cerca de la estación de Punta Alta, y conocía herramientas y rutinas de trabajo de conversar, hace años, con los ferroviarios puntaltenses. O la mujer cuyo padre fue ferroviario. O...

GALPÓN WHITE (ciclo de visitas al depósito de la mano de un ferroviario)

Ferrowhite inicia el ciclo Galpón White, visitas al depósito de conservación de la mano de un ferroviario.
Dos domingos al mes, un par de veces por tarde (de 17 a 18hs) un ferroviario guía a un grupo de visitantes por el depósito de conservación de FW. Propone una recorrida rápida por cada estantería, y luego se ubica tras un carrito azul que contiene una cantidad X de piezas (seleccionadas por el guía) cubiertas por una caja de vidrio, e iluminadas. Los visitantes se congregan alrededor, se retira la caja de vidrio y nuestro ferroviario comienza su explicación.

jueves, 10 de enero de 2008

EL PÚBLICO DE LA ÚLTIMA FUNCIÓN

Está la foto del Pedro estibador que levanta la bolsa de arpillera con los dientes y los brazos extendidos. Lo que no está en la foto es el grito que sale del fondo de la platea: Bravo, Pedro!! ¿Pedro tiene fans? No sabría decirlo, sí se que tiene amigos, vecinos del Saladero que el 14 de diciembre fueron a verlo en la última función del 2007, y gente que recién lo conoció ahí, sobre el escenario.

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Está Fernando, por ejemplo, quien tuvo la responsabilidad de alimentar las gallinas de Pedro hace unos días, mientras Pedro visitaba a su hija en Esquel. Está su sobrina, con hijas y nietos. Está Pietro Morelli, carpintero ferroviario, que se quedó con las ganas de cantar una milonga al terminar la obra porque, me dice: no me di cuenta de traer la guitarra. Está Hugo Llera, que además de ferroviario fue estibador, y no para de hablar en voz baja con las personas que están sentadas a su lado durante toda la obra, para reafirmar o discutir lo que se ve en escena. Es un público mezclado el de la última función; hay escritores, estibadores, profesores universitarios, ferroviarios, músicos, periodistas, estudiantes... Si uno hiciese un ejercicio borgeano podría decir que el público que asistió a la función del viernes 14 de diciembre de 2007 se divide en: a) vecinos de Pedro Marto b) poetas c) amigos d) hijos, sobrinos y nietos de ferroviarios e) de memoria prodigiosa f) trabajadores g) que gustan del teatro documental h) curiosos i) Pietro y Pablo Morelli j) que vinieron a White en colectivo k) intendentes l) Hugo Llera ll) periodistas m) obreros de empresas recuperadas n) que no pudieron venir pero mandaron decir por un amigo que nos felicitan y la próxima no se la pierden ñ) docentes o) que lloran al final p) Pedro Caballero.

Hay un grupo de INCOB, ex frigorífico Palloni, recuperado por los trabajadores tras la quiebra. Vinieron a ver la obra y a conocer el museo. Nos conocemos porque estuvimos un par de veces en el frigorífico, filmamos, hablamos de su experiencia, organizamos un encuentro con fábricas recuperadas del que ellos participaron. Y están en la última función porque consideraron que hoy teníamos que venir, sí o sí, aunque se nos hizo un poco tarde porque terminamos de faenar como a las seis. Está también el intendente de Bahía Blanca, que se acerca a preguntar si es cierto que Pedro, que lo dobla en edad, fue concejal. El público de la última función es determinante. Ya avanzada la obra aplaude y alienta cada intervención de un Pedro que está iluminado. Y es la mejor función de las cinco, sin duda.
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En una de las primeras entradas del blog hablaba de pensar a Ferrowhite como un espacio de encuentro, y a Archivo White como un proceso que se cristaliza en una serie de obras, pero que se dispara en otras direcciones. Una de esas direcciones es el espacio de diálogo y debate que se genera tras la obra,
en la comida que siempre hacemos después de la función, precisamente en esta función, y a partir de un público tan heterogéneo. Hay quien pregunta por detalles del proyecto, hay quien recuerda la huelga del sesenta y pico que se menciona en la obra, hay quien pregunta por los límites y posibilidades de este tipo de experiencia en un museo, hay quien hubiera elegido otro tema musical para terminar, y quien se interesa por la época de la cooperativa de estibadores. Es interesante comprobar que frente a la misma obra los intereses que se disparan sean tan distintos. El clima de charla que anima la picada no oculta esa heterogeneidad que es la de la propia sociedad, y el espacio de encuentro e intercambio es también un retrato de las tensiones que esa sociedad manifiesta a diario. En un momento se acerca Hugo Llera, que vive a pocas cuadras del museo, y en torno a la mesa llena de platitos con mortadela y aceitunas, pingüinos con vino tinto, y pan, me dice en voz baja: ¿y si lo agarro al intendente ahora que está entusiasmado con la obra y le digo que no se olvide de mandarnos al barrio el camión regador?

jueves, 6 de diciembre de 2007

MUSEO PERSONAL PEDRO MARTO

Los objetos que componen el Museo Personal Pedro Marto no son buscados por ningún coleccionista, no cotizan en el mercado de antigüedades, ni despiertan el interés particular de ningún experto. Son, se podría decir, objetos comunes, similares a los que cualquiera puede encontrar en su casa. Sin embargo componen un museo distinto a todos los demás.


Hay miles de moños de mozo, pero sólo el de Pedro Marto estuvo frente a Frondizi, Guido y Eisenhower. Hay miles de cuchillos de estibador, pero sólo el de Pedro Marto fue testigo de las hazañas del Caballo Ramos y de la huelga portuaria del ‘66.

Por eso, aunque ya no tienen un valor o un uso determinado, los objetos de este museo cumplen una última e imprevista función. Cada fin de semana, Pedro levanta el cubo de vidrio que protege sus cosas para dar comienzo a Marto Concejal, la obra en la que cuenta su vida.

En el pañuelo bataraz que transforma al estibador en una especie de héroe enmascarado, o en cierto libro que a fuerza de voluntad se salvó del fuego, toda una vida se hace presente, y con ella la historia argentina de los últimos años. Los objetos del Museo Personal Pedro Marto abren una escena y se transforman en teatro.

jueves, 15 de noviembre de 2007

PEDRO SUBE A ESCENA CON LA MISMA CAMISA CON LA QUE HASTA HACE UN RATO RECIBÍA AL PÚBLICO EN LA PUERTA DEL MUSEO

Pedro Marto sube a escena con la misma camisa con la que hasta hace un rato recibía al público en la puerta del museo. Pedro colabora con nosotros desde hace tres años. Antes, se sabe, hizo muchísimas cosas. Fue mozo, estibador, peón de circo, zanjero, candidato a concejal... De eso trata su obra y, sin embargo, él sube a escena con la ropa del día. En cierto modo, Pedro comienza a vestirse para su obra cuando la obra ya comenzó.

Viene la escena de la estiba y Pedro se anuda al cuello de la camisa el pañuelo bataraz que usaba para proteger su garganta de la granza y el polvillo envenenado. La escena finaliza, pero el pañuelo queda. Sigue el relato de sus días como mozo en los grandes hoteles de Bariloche, y Pedro se calza, justo encima del pañuelo, un moño, tal vez el mismo que usó para atender a Frondizi o Guido allá  por los años 60. De pronto, uno tiene la impresión de que este detalle en apariencia incongruente deja entrever algo decisivo.

Pañuelo bataraz y moño de raso provienen de tiempos y lugares distintos. Sin embargo permanecen ahí, uno sobre otro sobre el cuerpo del actor, a lo largo de escenas a las que, de manera manifiesta, no corresponden. Están ahí cuando Pedro dibuja el rostro de su hija, cuando lee emocionado la carta que ella le manda, cuando toma el micrófono para cantar una canción. Y continúan ahí cuando se escucha el aplauso final.


¿Por qué moño y pañuelo permanecen juntos? Quizás porque esta obra no quiere ser del todo fiel a ese metro patrón de las vidas que llamamos biografía. De pronto, no son el moño y el pañuelo los que están fuera de lugar, sino las formas habituales de contar la historia de un trabajador.

La juiciosa cronología dice que Pedro Marto fue primero mozo y después estibador, pero acá el estibador llega a escena antes que el mozo, y lo que es más importante, el mozo que con equilibrio delicado camina con una pila de libros sobre la cabeza no deja de ser en ningún momento el estibador que realiza el  brutal esfuerzo de cargar una bolsa de 70 kilos.

Moño y pañuelo permanecen juntos porque antes que representar la historia de Pedro, la obra apuesta a poner su memoria en acto, en la exacta medida en que ese acto, el acto de recordar cualquier hecho del pasado, es capaz de poner en juego, aquí, ahora, el pasado en su conjunto, más allá y más acá de los dudosos límites que definen una "existencia individual".

Es una canción que aprendió de su mamá la que, al final de la obra, Pedro le canta a su hija, apretando entre sus manos el pañuelo que ceñía su boca durante los turnos de estiba, pedazo de tela que, puesto bajo un microscopio, tal vez aún exhiba restos de granza y veneno, minúsculas partículas del modelo exportador que también habrá que tener en cuenta a la hora de escuchar esa, su bella voz.

lunes, 5 de noviembre de 2007

NOCHE DE ESTRENO

Llegó el estreno de MARTO CONCEJAL, y fue conmovedor, y superó todas las expectativas que teníamos. No da el blog para comentar la obra, sí para decir que luego del aplauso final, y la invitación a comer y tomar algo, la noche se prolongó bastante. Todos los presentes querían hablar o bien con Pedro, o con Natalia, o con Reynaldo, o con cualquiera de nosotros, Nico, Esteban, Analía, Carlos, conmigo. Es muy difícil escribir inmediatamente después, pero siento que la experiencia de este tipo de trabajos está al límite en muchos sentidos, como teatro, como documento, como biografía. Alguien me dice en la charla posterior que en la obra ve la historia personal y la historia argentina unidas no tanto en un relato sino más bien en un cuerpo. Alguien pregunta por una historia más o menos inconclusa. Alguien dice que el museo está vivo. Después le piden a Pedro que cante un tango, y Pedro canta.
Supongo que en unos días podré escribir algo más sereno, hoy todavía cargo con el sacudón del estreno. Van algunas fotos para compartir.
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viernes, 2 de noviembre de 2007

¿QUÉ ES UN ARCHIVO? (SEGÚN VIVI TELLAS)

A un día del estreno de MARTO CONCEJAL, fragmentos de un texto inédito de Vivi acerca de su experiencia en el teatro documental, qué es un archivo, la teatralidad fuera del teatro, el UMF, cómo secuestrar un intérprete, y otros conceptos de utilidad:

Desde hace unos cinco años todo mi trabajo gira alrededor de una idea: buscar teatralidad fuera del teatro. Hice cuatro obras que prefiero llamar “archivos”: Mi mamá y mi tía, Tres filósofos con bigotes, Cozarinsky y su médico y Escuela de conducción. En todas he trabajado con personas comunes y con los mundos reales a los que pertenecen.

Mi premisa es que cada persona tiene y es en sí misma un archivo, una reserva de experiencias, saberes, textos, imágenes. El punto de partida es muy simple: veo algo o alguien que me entusiasma, me emociona, me despierta curiosidad, y muchas veces estoy sola y pienso: “Qué bueno sería poder compartir esto”. Por eso decido ponerlos en escena: porque tengo ganas de desplegar y compartir lo que descubro en cierta gente o ciertos mundos. De modo que tomo ese mundo, hago un procedimiento, le pongo mi mirada y después muestro la sustancia que resulta.
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En todos los casos son mundos que he experimentado en persona. Ésa es la primera condición para que puedan convertirse en archivos teatrales. La segunda es que tengan algún coeficiente de teatralidad. La zona de los mundos que me interesa es ese umbral en el que la realidad misma parece ponerse a hacer teatro: es lo que yo llamo Umbral Mínimo de Ficción (UMF). [Fiction Minimal Threshold] Hay UMF, por ejemplo, en la tendencia natural a la repetición que tiene el comportamiento humano.
Creo que en todo no actor hay una “actuación”, pero es una actuación siempre amenazada; está signada por el azar, el error, la falta de solvencia. Lo que los archivos ponen en escena es una tentativa de actuar; por eso, porque es esencialmente inocente, la actuación del no actor produce incertidumbre: no hay garantías, de modo que el espectador nunca sabe qué va a pasar, si la obra saldrá bien o si simplemente llegará a su fin, si no la interrumpirá antes algún accidente.
Al principio, durante el trabajo de mesa, no busco nada en particular. Más bien veo qué traen ellos, qué es lo que cuentan primero, cómo eligen presentarse. Tengo algunas pautas, como unas boyas que me sirven para ir buscando cosas: documentos escritos (cartas que hayan escrito o recibido, por ejemplo), fotos, imágenes, objetos que sean importantes para ellos, cosas que los obsesionen. Me interesan mucho los accidentes que puedan haber sufrido. Y también cualquier contacto que hayan tenido con el cine, el teatro, la música; con el arte y los medios, digamos. Lo que más me interesa, por supuesto, es si tuvieron alguna relación con la escena, si hicieron teatro. Ese primer momento es muy extraño, porque la gente no le da valor a nada de lo que trae. Es como si nada tuviera importancia para ellos. Yo soy la que pone el valor.
Creo que, sin proponérmelo, todos los archivos rozan el problema de la extinción de un mundo, una sensibilidad, una manera de vivir. Son obras sobre “los últimos que…”, sobre “lo que queda de…"
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viernes, 26 de octubre de 2007

EL ENGRUDO, INGREDIENTE CAPITAL DE LA CIENCIA POLÍTICA

Esta mañana comenzó la pegatina de afiches de la obra “Marto Concejal”. Analía y Esteban, balde y cepillo en mano, recorrieron la avenida Juan B. Justo hasta los confines mismos del Bulevar. Quedan para la semana próxima, Saladero y White.
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Analía y Esteban, incansables, bajo el sol del Bulevar Juan B. Justo.

1. Distribuya el engrudo en forma abundante, previo
estudio de la rugosidad y pulcritud de la superficie seleccionada.

2. Presente y repase con el cepillo, con movimiento parejo y seguro.

3. Voilà. El éxito de la obra está casi asegurado.

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